sábado, 14 de noviembre de 2009

Se suspende el proyecto

La municipalidad de Huarochirí no entrega los recursos logísticos ni contratos, la ONG no tiene posibilidad de realizar un convenio que nos respalde, pues no son responsables del actuar de la Municipalidad y no pueden firmar un convenio con nosotros asumiendo el riesgo de que la Municipalidad no responda. Quizás se empezó muy pronto confiando en las autoridades, no obstante saber que así es la administración pública.... quizás nos ganó el entusiasmo, pero nada que persiga un fin coletivo sale bien sin la debida organización, y quizás la emoción y el cálido sol de Cochahuyaco nos cegó un poco ante la realidad de la burocracia administrativa.
El proyecto queda en suspenso hasta nuevo aviso...
Hay un punto que me preocupa en todo esto del proyecto. El desarrollo, el progreso, palabras que están en boca de muchas personas el día de la inauguración de la planta de procesamiento de mermeladas. Tenemos una discusión al respecto con Mike Camero, voluntario candiense que trabajó en la zona un año atrás y el Sr. Hugo Mantari, campesino de corazón.
Qué tan preparado se encuentra el pueblo para recibir el impacto del turismo? Aunque hasta el momento este está bien dirigido, pues está enfocado a un público familiar, un poco favorece a esto el que la carretera no esté asfaltada, pienso que de lo contrario vendría más gente en busca de diversión, como el aso de Canta... Sigo la pregunta, qué dirección toma el progreso, cuando se industrializan procesos que solían ser de una sola persona, y hoy la producción de una se multiplica por 1000 veces en manos de 20 personas; de qué manera la planta traerá mejoras a la comunidad?... Cómo se enfocan las visiones de mantener un clima limpio si asumimos modelos que en el mundo occidental están fracasando, pues no son sostenibles ecologicamente; de qué manera se puede potenciar el trabajo y mejorar la calidad de vida de los pobladores sin romper el equilibrio que mantienen con su entorno?
Me preocupa escuchar de muchas personas, que quieren vivir mejor como allá, que quieren que les traigamos cosas de la capital, qué tipo de cosas esperan? Lo que más me preocupa es: cuantos creen que Lima es mejor? las señoras no usan ya sus trajes típicos, quieren todo "mejor" cuando la palabra adecuada es "diferente". "mejor" me hace pensar que se sienten mal acerca de ellos y temo que el modelo capitalino los engañe, sobre todo a los más jóvenes. Sin embargo el orgullo y la vivencia del día a día del campesino es fuerte y sus espíritus se alimentan de otros nutrientes, diferentes y Mejores que los que nutren a los espíritus de la ciudad.
El Sr. Hugo Mantari nos dice: Lima le debe al campesino muchas cosas, si el campesino no cuida su río, Lima no goza de agua, si el campesino no trabaja su tierra, Lima no come frutas, cada java que lleva en su espalda, dos o tres a la vez ribera arriba, le cansan pero le llenan de fuerza, una fuerza que sentía perder en Lima.
Pienso que hay mucho por reflexionar, no solo desde el punto de vista económico, también sostenible, ecológico y humano. No solo por las comunidades sino y sobre todo, por las organizaciones capitalinas que llevan el conocimiento, el tan llamado know how y las autoridades directas e indirectas... Estos pueblos se han menatenido un poco congelados en el tiempo, criogenizados, hasta que la tecnología los resucite, pero también debería medir como mantenerlos en vida, en un modo que les asegure una vida larga y feliz. Abriendo nuevos mercados pero antes que nada fortaleciéndolos de raíz, llegando a lo más profundo de su valor y significado en un contexto que los enfrenta con nuevos actores y nuevas actividades económicas, en las que lo que deberá ser "mejor" es, antes que nada, su espíritu. Luego todo lo demás.
Ahí queda por el momento... un abrazo de hasta luego a la Comunidad Campesina Santiago de Cochahuayco, y nuestro más profundo agradecimiento por su hospitalidad, calidez y ganas de trabajar, así mismo agradecemos especialemente a la Sra. Eliana Chávez por invitarnos a participar de esta aventura, intensa para todos los comprometidos, por su ánimo y solidaridad, a Miguel Ramos,  por su colaboración y preocupación, a Daniel Ramos por su gran entusiasmo, a la Sra. Nati por cedernos su casa, a Marlon Pumayauli, por la hospitalidad, a Hugo Mantari, por las hermosas conversaciones, a los niños del colegio por su entusiasmo, a todos los participantes de los talleres por su apertura y su valioso talento.
Hasta luego!